Cuándo cazarte y cuándo casarme*.

Por Paulina Rodríguez.  “Los editores deben ser anónimos”. Maxwell Evarts Perkins Corregir, hasta hace poco, era una ac­ción represiva, una cualidad mal recibida, un comedimiento innecesario, un tic ...
Foto El retorno a Babel

El retorno a Babel.

Por Milagros Aguirre Ilustración Adn Montalvo E. Según el relato bíblico, después del di­luvio, todo el mundo hablaba la misma len­gua. Personas de distintas regiones se podían comunicar y entender p...
Foto Fragmentos nupciales

Fragmentos nupciales.

Por Ana Cristina Franco. Ilustración Luis Eduardo Toapanta. Escena 1 Seis personas —seis quiteños, para ser exactos— sentados alrededor de una mesa. Los prometidos, sus respectivos pa­dres, todos alt...
Foto Perros sin sueño

Perros sin sueño.

Por Huilo Ruales. Ilustración Miguel Andrade. El Ivanopla me salvaba la vida casi a dia­rio. Y yo, por supuesto, aprovechaba para ponerme en riesgo, como si uno fuese amigo de Superman y entonces pod...
Foto Mi primer acoso

Mi primer acoso.

Por María Fernanda Ampuero. Ilustración Maggiorini. No hay suficientes ángeles. No es verdad —no puede ser verdad— que todos tenemos uno. Y si lo tenemos, es un perverso hijo de puta, un voyeur, un s...
Foto- Soledades

Soledades.

Por Milagros Aguirre. Ilustración Adn Montalvo E. —¿Qué tal?, ¿cómo va la vida? —Bien, sin novedad aunque bueno, he visto a mis amigas, me he enterado de unos chismes… —Ahhh y, ¿cómo están? Cue...
Foto- Mujeres- 2

Mujeres, de Bukowski, o el instinto de escribir.

Por Gonzalo Maldonado Albán. “Los instintos de un bastardo son incon­trovertibles”, dijo Ezra Pound. Se explicaba, de esa manera, que alguien como Ernest He­mingway, un aficionado a la cacería y al b...
Foto- La víspera

La víspera de Quitolandia.

Por Huilo Ruales. Ilustración Miguel Andrade. En el principio de mis tiempos, Quito tenía un sabor a planeta Marte mezclado con Dis­neylandia. Algo así como ocho horas de viaje se requería y por carr...
Foto- La madre de la mujer

La madre de la mujer triste.

Por María Fernanda Ampuero. Ilustración Maggiorini. Ella sabe ser la madre de la niña gorda y golosa, de la niña a la que le brillan los ojos ante un helado, una torta de chocolate o un postre de lim...