El masaje: práctica manual o máquinas sustitutas.

Edición 447 – agosto 2019.

La tecnología replica la habilidad de los masajistas para proporcionar alivio, vitalidad y relajación al cuerpo.

El uso de las manos con fines terapéuticos se pierde en los albores de la historia de la humanidad. Presionar, frotar y golpear en diferentes zonas del cuerpo son técnicas que alivian el dolor muscular, eliminan la fatiga y activan la circulación sanguínea.

Papiros y pinturas en las tumbas del Egipto faraónico no solo dan cuenta de avanzados conocimientos sobre anatomía y cirugía (como revela el excelente estado de las momias), sino también de la práctica del masaje. La medicina Ayurveda de India, cuya raíz filosófica de tres milenios atrás enlaza cuerpo, mente y espíritu, abarca un sinnúmero de métodos que incluyen hierbas medicinales, meditación y masajes con
aceites esenciales.

En China el masaje es considerado una fuente de fortalecimiento físico y de sanación, y los primeros textos descriptivos datan de entre los años 475 y 221 a. C. La antigua medicina china desarrolló un sistema de diagnóstico y tratamiento basado en alrededor de 700 puntos en el cuerpo bajo la premisa de que la energía vital fluye por meridianos o canales.

Una de las técnicas modernas más conocidas es el shiatsu japonés que consiste en ejercer presión con la punta de los dedos y la palma de la mano en áreas específicas del cuerpo. Tokujiro Namikoshi la popularizó en los años cuarenta como un sistema terapéutico integrado con la anatomía y la fisiología que denominó shiatsu, literalmente “presión de los dedos”.

Si bien sobreviven conocimientos muy antiguos, el masaje no es exclusivo de expertos que con sus manos llevan a la anatomía humana el bienestar físico, pues de esa función también se encargan dispositivos con bolas, rodillos y cabezales que “toman conciencia del cuerpo”.

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Sillón AS-1100.

Masajeador Homedics para cuello y hombros.

Masajeador Homedics para cuello y hombros.

Masajeador de ojos Xiaomi.

Masajeador de ojos Xiaomi.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Según el portal web www.nippon.com, la empresa Fuji Iryōki fue la primera, en 1954, en producir y comercializar en el mundo los sillones de masaje. Este artefacto no solo ha sido aceptado en uno de cada diez hogares japoneses, sino que también forma parte del mobiliario en gimnasios, centros de salud, hoteles, establecimientos comerciales y aeropuertos.

Esa empresa japonesa comenzó con una máquina de movimiento simple para la espalda, con palancas y manivela, que poco a poco se perfeccionó hasta llegar a una silla de avanzada (modelo AS-1100) que “ofrece veintiún programas automáticos creados con base en 85 variedades de técnicas de masaje”, así como programas para el cuerpo completo o áreas específicas, precisa el reportaje de Nippon.com.

La industria automotriz, en particular, aprovechó las bondades de la comodidad corporal al diseñar asientos ergonómicos con relleno para la zona lumbar y dispositivos de masajes para conductores y pasajeros. Citroën, Mercedes-Benz, Audi y Bentley son algunas de las marcas que han incorporado en sus modelos tecnología masajeadora.

Masajeador de pies en el Audi A8.

Masajeador de pies en el Audi A8.


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