Premios Platino: una marca universal

Por Daniela Creamer ///

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El cine iberoamericano emprendió un fascinante viaje a sus orígenes al premiar la belleza y el magnetismo de El abrazo de la serpiente y su retrato del universo indígena amazónico. El filme del colombiano Ciro Guerra arrasó el pasado julio con siete galardones de las ocho nominaciones a las que estaba postulado, entre ellos los de mejor película, mejor dirección y música original.

Obtuvo también los cuatro premios técnicos: sonido, montaje, dirección de arte y fotografía. La gala de esta III edición, celebrada en el exclusivo balneario de Punta del Este, “la perla de Uruguay”, se convirtió así en un generoso y cálido homenaje a este filme, que narra el viaje iniciático por el río Amazonas que emprende Evan, un etnobotánico en busca de una planta alucinógena sagrada, capaz de ensenar a soñar, y de la que solamente conoce sus secretos un viejo y solitario chamán, último sobreviviente de una tribu amazónica extinguida.

Gracias a su hermosa fotografía en blanco y negro, su ritmo pausado y poético, y su apuesta por la pluralidad lingüística, El abrazo de la serpiente ya hizo historia en 2015 al conseguir en Cannes el premio en la Quincena de Realizadores, y luego al convertirse en la primera cinta colombiana en ser candidata al Óscar, en la categoría de mejor película de habla no inglesa.

En su discurso, Guerra agradeció el gran respaldo de su equipo y de las comunidades indígenas a este proyecto, y resaltó el momento de esperanza que vive su país natal. “Un período muy especial para Colombia. Espero que sea el momento de la paz, por fin, y que todas las historias que han estado sepultadas por tantos años de violencia comiencen a aflorar y que seamos nosotros los cineastas quienes las contemos”, afirmó el realizador, con galardón en mano.

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Otra incursión en el mundo indígena, la hermosa y pavorosa inmersión en una Guatemala dolorida, titulada Ixcanul, primer largometraje de Jayro Bustamante, mereció el premio a la mejor ópera prima. La película ha sido una de las grandes revelaciones del cine iberoamericano de este año, un prometedor fruto de la incipiente industria cinematográfica guatemalteca que ya fue Oso de Plata en el último Festival de Cine de Berlín y participante en la sección de Cine en Construcción de San Sebastián. La cinta es una denuncia a fondo sobre la discriminación múltiple que padecen las mujeres indígenas en ese país.

Los premios de interpretación se fueron para Argentina. El Platino a mejor actriz lo mereció Dolores Fonzi por la película Paulina, dirigida por Santiago Mitre. “Dedico este galardón a las mujeres víctimas de discriminación y violencia, para que el Estado deje de oprimir nuestros derechos”, dijo Fonzi en su alegato feminista. La estatuilla a mejor actor fue para Guillermo Francela por su trabajo en El clan, de Pablo Trapero. El club, que narra con valentía la pederastia de un grupo de sacerdotes católicos en una apartada población de Chile, dirigida por Pablo Larraín, obtuvo el premio a mejor guion. El único largometraje que se encontraba entre los favoritos y se fue con las manos vacías fue Truman, de Cesc Gay.

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Ovacionados por casi 2 000 invitados que los recibieron de pie en el auditorio, el actor argentino Ricardo Darín y la guatemalteca, Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, fueron sin duda la atracción de la noche. Darín recibió el Platino de Honor a la Trayectoria de manos de Enrique Cerezo, presidente de la Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales (Egeda). En su discurso ante la platea, el carismático actor “robó” algunas palabras pronunciadas el año anterior por Antonio Banderas al recibir el mismo galardón en Marbella, para alentar a todos sus colegas iberoamericanos a no bajar los brazos ante el apabullamiento de Hollywood y la avasalladora industria estadounidense.

“Tenemos que elegir hasta qué punto queremos efectos especiales o historias de carne y hueso. Frente al desproporcionado presupuesto multimillonario de las superproducciones, nosotros todos los días, y cada vez más, debemos responder con talento, creatividad, ganas, picardía y atrevimiento. Tenemos el talento, lo único que nos falta es la confianza en nosotros mismos”, recalcó el protagonista de aclamados títulos como El hijo de la noviaRelatos salvajesEl secreto de sus ojosNueve reinas o Truman, por la que también fue nominado aquí a mejor actor.

Menchú entregó el nuevo premio de esta edición, dedicado al Cine y Educación en Valores, a la película brasileña Una segunda madre, de Anna Muylaert. Diminuta pero con presencia imponente, la Premio Nobel afirmo emocionada: “El cine es un poderoso arte que no solo inculca conceptos, sino que también puede construir valores y principios basados en el respeto, la concordia y la paz. Es por eso que hago honor a esta extraordinaria iniciativa que hace posible que se unan las aspiraciones de paz con la educación y el cine. Gracias por enaltecer la igualdad, el reconocimiento, el respeto, y sobre todo cuestionar las convenciones sociales y enaltecer lo más importante y bello que es el amor de una madre”.

En medio del revuelo ocasionado por las entrevistas a los nominados, realizadas el día previo a la gran gala en un céntrico centro comercial de la ciudad, ya la Premio Nobel acaparaba las mayores atenciones de la prensa. Junto a ella, actores de gran talla dieron declaraciones en exclusiva para Mundo Diners. El español Javier Cámara aseguro: “Me encantaría que los Premios Platino fueran más una iniciativa que pasara a las academias de cine de cada país, donde no solo participen los productores, sino también los directores, los actores y los gestores, y donde no solo haya un jurado específico, sino que todos participáramos en una gran academia hispanoamericana del cine”.

“Los Platino son una muy buena plasmación de todas las políticas culturales iberoamericanas. La posibilidad de darnos la mano desde la cultura es sencillamente la mejor alternativa que tenemos para resolver los múltiples problemas del cine de la región”, afirmó la chilena Paulina García, Platino a mejor actriz en 2015. “El reconocimiento entre nosotros y el hecho de correr los límites de nuestras fronteras a través del cine va a permitir que producciones internacionales se hermanen para realizar y distribuir proyectos en distintos destinos, con correspondencia económica y beneficios en cuanto a filmaciones. Eso hace una enorme diferencia”, enfatizó.

“Es un fenomenal empuje para potenciar el cine regional, su unidad y las coproducciones”, concordó la actriz argentina Cecilia Roth, quien recordó con afecto su visita al Ecuador junto a su exesposo Fito Páez, con ocasión del megafestival musical Todas las voces todas, en 1996. “En realidad, los premios son siempre una excusa para reencontrarse y para recordar que tenemos una lengua en común y que somos una potencia enorme en todo sentido. Cultural, por supuesto, y también comercial e industrial”, agregó.

La ceremonia de la III edición de los Premios Platino, una iniciativa que surgió como una gran apuesta con el fin de que trascienda el cine que se hace en Iberoamérica, siguiendo la estela de los Óscares, sirvió para la inauguración del flamante Centro de Convenciones de Punta del Este, un inmenso complejo de más de 8 000 metros cuadrados y un auditorio central con capacidad para 2 600 personas. Esta enorme construcción pretende convertirse en un referente internacional para convenciones y eventos en una ciudad que durante el invierno alberga pocos millares de habitantes, pero que en el verano llega a recibir a casi un millón de personas, y donde brillan las celebridades.

Así, este estupendo cónclave supo fusionar su esplendor con el glamur de números musicales (Paulina Rubio, Álvaro Soler, Diego Torres, Cali y El Dandee, entre otros), bailes y coreografías. Con un guion fluido y ameno, la presentación estuvo a cargo del siempre ocurrente actor y director español Santiago Segura, la actriz uruguaya Natalia Oreiro y el humorista mexicano Adal Ramones. El evento fue transmitido ante una audiencia potencial de 700 millones de espectadores en TNT.

El cine iberoamericano se está forjando con los Premios Platino una marca universal, con 826 películas en competición de veintitrés países, televisiones difundiendo el evento para más de 50 países. La fiesta tendrá su próxima sede en Madrid, donde se celebrará la IV edición en 2017. ¡Olé!


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