El derroche de Pancho Cajas.

Por Milagros Aguirre.

Dibujos Cortesía P. Cajas.

Edición 430 – marzo 2018.

Cuarenta años dibujando sin parar. Semana a semana. Con pluma y tintero. Sacando a la luz los gestos más íntimos de notables personajes para bajarlos de las alturas de la política, el arte o el deporte, y hacerlos más humanos. Cuarenta años encontrando, día a día, en sus expresiones, los finos trazos con los que se teje el humor, la sátira y el sarcasmo. Pancho Cajas no ha parado de dibujar. Para celebrarlo, ha publicado un nuevo libro, Homo Sapiens, y abierto una exposición en el Centro Cultural de la PUCE. Cuarenta años son suficiente motivo de celebración.

Pancho Cajas es, sin duda, uno de los mayores caricaturistas del país. Es arquitecto de profesión y periodista por vocación. Ha pasado muchos años en la sala de redacción de El Comercio como editor gráfico, atento a las noticias para escribir, a su manera, sobre ellas: con tinta y pluma.

El enorme espacio de la PUCE se convirtió en una galería de retratos de ilustres personajes. Muchos de ellos han sido retratados en su espacio dominical Homo Sapiens de El Comercio. Y como muchos han sido dibujados muchas veces, ha debido seleccionar cuidadosamente la muestra. A Fidel Castro, por ejemplo, dice Pancho sonriendo: “le he tenido dibujado desde joven hasta viejito”. Sí. Mientras a él no le pasa un día, en esos cuarenta años de trabajar, de ser testigo de las noticias, los retratados han envejecido, se han quedado calvos y les ha crecido la nariz y las barbas.

De las miles de caricaturas escogió ahora 100 retratos para la muestra y el libro. Un desfile de personalidades: desde Gorbachov hasta el papa Francisco, pasando por Angela Merkel, Obama y Trump en el campo de la política mundial, hasta Michael Jackson y Ladi Di entre los personajes de la farándula, forman parte de los ilustres a los que Pancho ha dibujado, entre ellos, personajes con los que ha tenido empatía, como García Márquez o Muhammad Ali, hasta aquellos que son el terror del mundo pues tienen al alcance de su mano, o en su mesita de noche, el botón nuclear que nos llevará al fin del mundo.

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Stephen Hawking.

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Papa Francisco.

 

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Michael Jackson.

“Todos guardamos en lo más recóndito de nuestro ser nuestra propia caricatura, con la esperanza de que nunca la descubra un malvado caricaturista. Es que la caricatura es la expresión íntima de nuestro espíritu, que destaca las debilidades, las flaquezas que todos llevamos dentro, busca prevenir acerca de la falibilidad de los seres humanos, de la inconsistencia e inutilidad de su egolatría, arrogancia o divinidad, con el ánimo de rescatar la sencillez y la humildad en la consideración de nuestro breve y sobresaltado tránsito sobre la tierra”, dice Pancho.

Para el recorrido de su galería, ha crecido a algunos de sus personajes: en impresiones digitales y a full color, elaborando instalaciones que dan vida a la exposición. La bienvenida a la muestra la dan el papa Francisco, con una gran sonrisa y una gran nariz, y el Dalai Lama “por eso del equilibrio”, dice Pancho con su siempre cálida sonrisa. Le siguen el Gabo, a quien ha puesto mariposas amarillas, recordando a Macondo y haciendo referencia a la pérdida de memoria que dicen sufrió el escritor en el ocaso de su vida. Por supuesto que está Kim Jong-un con el botón nuclear y, para honrar a la música y al deporte, están Michael Jackson, que parece bailar Thriller en la sala, y Messi y Neymar con zapatos y balón en un partido imaginario.

MALICIA Y ACERTARÁS

Pancho ha sido muy disciplinado en su trabajo, constante y coherente. Trabaja siempre con lápiz y borrador, con tinta y plumilla. Lo digital a él no le va salvo para guardar sus caricaturas. No se conforma con una técnica; más bien, busca siempre caminos para perfeccionar sus trazos en blanco y negro, las sombras, las líneas de expresión. Si hubiese hecho la caricatura perfecta habría dejado de dibujar. Cada día se presenta una novedad.

Pancho no olvidará jamás su primer día en El Comercio, que desde 1977 ha sido su casa. Le dieron un escritorio y un periódico. Estuvo varias horas esperando que alguien asome para ayudarle. Fue donde don Alfonso Lasso Bermeo, quien lo llevó a trabajar al diario, y le preguntó qué hacer. Don Alfonso le respondió que lo que él crea. Así que se lanzó a la piscina sin saber nadar. Y se convirtió en uno de los grandes de la pluma y la tinta.

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Kim Jong-Un.

Pancho nunca pensó que iba a vivir de dibujar. Había querido ser arquitecto, pero el bichito iba creciendo en él. Dibujaba por gusto y en una carpeta había guardado retratos de futbolistas que llevó al diario por sugerencia de un amigo suyo. Alfonso Lasso Bermeo era jefe de Deportes. Le gustaron, Pancho se volvió una máquina de hacer caricaturas y le tocó terciar con Asdrúbal De la Torre y Roque Maldonado. Asdrúbal había salido de El Comercio y Roque, que estaba en Últimas Noticias, pasaba a ocupar ese puesto. Quedó esa vacante, que Pancho ocupó. Ahí fue agudizando su olfato noticioso, su sensibilidad para comentar desde la gráfica, su mirada atenta a las noticias del Ecuador y del mundo. Y su capacidad de sonreír.

También fue desarrollando su capacidad de maliciar pues Pancho es bueno, sencillo y sensible. La dosis de maldad que se requiere para reírse de la solemnidad la fue aprendiendo con el tiempo y el oficio “ya que no hay cursos intensivos de malicia”, dice. Pancho es un tipo muy serio y se puede decir que hasta introvertido, pero con picardía y ojos bien atentos al transcurrir del mundo. Por supuesto, es de aquellos que observan los mínimos detalles. Para sus retratos, investiga a los personajes, lee mucho sobre ellos en Internet, en otros diarios, en videos, mira fotos, se fija en sus poses, en su manera de hablar o de reír, en sus discursos, en sus bailes, en sus gestos. Y como guinda del pastel pone los detalles que ha descubierto. Así retrata a Macron como el nuevo gallo del centro francés, a la Merkel como la dama de hielo y a Trump agarrando la antorcha de la estatua de la Libertad.

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Donald Trump.

La exposición y el libro han sido divididos en varias secciones: Yanquilandia (Trump, Obama, Carter…); La desunión europea (Merkel, Macron, Berlusconi…); Dios salve a la reina (por supuesto, la reina y claro, Ladi D); Zares, dragones, samuráis y amados líderes (Putin, Medvédev, Mao, Xi Jinping…); Moros, cristianos y de los otros (Netanyahu, Sharon, Arafat, Gadafi, Bashar al-Assad…); Pacificadores (Mandela, Dalai Lama, Malala, Francisco, Juan Pablo II, Ban Ki-moon); Juntos pero no revueltos (Bachelet, Piñera, Mujica, PPK, Juan Manuel Santos, Mockus…); La Patria Grande (Chávez, Maduro, Cabello, Castro, Correa, Lula, Ortega, además de Leopoldo López, Capriles y Lenín Moreno); Festival de la Diversidad (desde Gates y Jobs hasta Hawking y Zuckerberg, pasando por escritores como Galeano, Eco y Fuentes, y por periodistas como Lanata, su colega Fontanarrosa, Marceau y otros tantos del mundo de las artes, incluidos Pavarotti o Plácido Domingo); Estrellas y estrellados del deporte (Ali, Bolt, Jefferson Pérez, Federer, Schumacher, Messi, Neymar, Platini…); y una serie de activistas del terror, entre los que figuran Bin Laden, Abubakar Shekau, Marulanda o Abu Bakr al-Baghdadi.

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Leo Messi.

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Muhammad Ali.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pancho muestra cada una de las caricaturas y sonríe. Estos personajes, líderes mundiales, resultan graciosos y divertidos, incluso los más malos. A fin de cuentas, humanos, con virtudes y defectos, profundamente humanos y hasta ridículos porque la pluma y el humor se vuelven un arma para desacralizar a aquellos que se consideran sagrados, para reír de ellos en lugar de venerarlos, para combatir sus tiranías con la burla y para honrar a quienes merecen ser honrados. La caricatura muestra rebeldía y es, además, una bofetada a las egolatrías y un guiño al desparpajo, ¡jeje!

Bosquejo de Pancho

Pancho Cajas (Quito, 1951) estudia Arquitectura en la Universidad Central. Inicia su carrera artística/periodística en Últimas Noticias. Publica sus caricaturas de opinión en la página editorial, sección política y página de humor Justicia Infinita de El Comercio, y las de personajes en el segmento Homo Sapiens cada domingo.

Ha publicado también en las revistas Vistazo y Mundo Diners, e internacionalmente en Courrier International de París, Le Monde, Boston Globe y El Universal de México, entre otros.

Es miembro del Club de la Caricatura Latina Cartonclub. Ha ganado muchos premios, dos de ellos en The Society for News Design en Boston y Las Vegas, otros dos en la Sociedad Interamericana de Prensa, y uno en Las Segundas Jornadas Internacionales de Prensa, en Rouen, Francia.

Ha publicado siete libros de caricaturas, entre ellos, Rostros y rastros (1983), Conversemos con la historia (1997), La vuelta al siglo en 80 gestos (2000), Genio y figura (2006).

 


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