Carta del director.

 

Pajarito-2Edición 446 – julio 2019.

Gustavo Larrea es un político profesional,como lo define Pablo Cuvi en la entrevista de este número. Hijo de un político que tuvo que exiliarse en Venezuela, donde transcurrieron algunos años de su juventud, con estudios de Derecho incluidos. De regreso al país, entró a Sociología. Desde entonces, los siempre impredecibles vaivenes de la política lo llevaron por senderos ruzados, laberínticos, que desembocaron en la Asociación Latinoamericana de Derechos umanos (Aldhu) pero también donde Rafael Correa, en cuyo Gobierno fue ministro por dos ocasiones. A Lenín Moreno, en cambio, lo conoció mucho antes, en tiempos universitarios y, años más tarde, propuso su nombre como vicepresidente. Larrea niega sus relaciones con las FARC y defiende su paso a la oposición al régimen correísta. En fin, la suya ha sido una vida llena de azares y sorpresas, de alianzas y discrepancias que lo alejaron de su vocación primigenia: la literatura. Quizá a lo largo y ancho de su accionar, con su trayectoria política haya escrito una novela que está aún por interpretarse.

Si en la política a sus artífices a veces les corresponde bailar al compás que les tocan, en la música es la orquesta la que impone sus ritmos, ceñidos a una partitura. Así, la Orquesta Sinfónica Nacional del Ecuador (OSNE) ha llegado a sus 70 años de vida, según relata Gonzalo Ortiz en su crónica. Bajo la dirección del maestro español Ernesto Xancó, la OSNE, integrada apenas por 40 ejecutantes, dio su primer concierto en 1946. Desde allá hasta acá han pasado varios directores, se ha ido poco a poco creando un público cada vez más enterado, han cambiado los escenarios y con la sinfónica han actuado maestros de la talla de Rostropovich, José Carreras, Riuhey Kobayashi, Joan Manuel Serrat,Natalia Goodman, Renée Fleming, Juan Carlos Flórez, más un largo etcétera de auténtico lujo.

La música llena, pero no engorda. Ocurre lo contrario con ciertos alimentos cuyo consumo perjudica grandemente a la salud, como relata Paulina Escobar en su reportaje “Estrés y obesidad: una combinación perversa”. En efecto, en el Ecuador seis de cada diez adultos, entre veinte y 59 años, sufren de sobrepeso y obesidad y, en el caso de la niñez, la padecen tres de cada diez menores, entre los cinco y los once años. Si bien la personalidad tiene relación directa con el hecho de que ciertos seres humanos coman más, el estrés, la depresión, los malos hábitos adquiridos, los traumas, son detonantes que pueden llevar a la obesidad.

Si comer puede convertirse en una obsesión, criar a los perros como si fueran humanos también. Cuando van a ser madres, a las perras se les organiza baby showers; si los cachorros cumplen años, fiestas con gorritos, pasteles e invitados perrunos. El mercado para mascotas comprende seguros de vida, cremación, cementerios, hoteles y colecciones exclusivas de ropa. Sin embargo, según la opinión de expertos, está mal que se trate a una mascota como humano, porque esto afecta al animal. Mientras esos mimos excesivos se manifiestan cada vez con mayor asiduidad, en Quito existen 122 280 perros callejeros, muchos de ellos abandonados por los dueños que antes los consintieron.

Pero como no solo de estrés vive el ser humano, en este número también encontrará, amigo lector, material que le relaje y le lleve hacia territorios donde reina la imaginación, libres de triglicéridos y exentos de colesterol.

INdice

 

 

 

 

 

 

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