Carta del director.

Mundo Diners. Mayo 2017.

Aficionado práctico a los toros, golfista, pe­riodista, sociólogo, doctor en Ciencias Políticas y profesor de la Flacso, Felipe Burbano de Lara confiesa, en la conversación que en este nú­mero mantiene con Pablo Cuvi, que no se hizo correísta porque, por sus estudios, vio que con Correa se estaba reeditando la tradición popu­lista en el Ecuador. A pesar de que la política le apasiona como un objeto de análisis, a Felipe nunca le interesó la militancia. “Yo he creído siempre —dice— que la base de la crítica perio­dística es la independencia del Gobierno, de las estructuras del poder”. Con lucidez y envidiable agudeza, a lo largo de la charla pasa revista a los Gobiernos de Febres Cordero, Bucaram, Lu­cio Gutiérrez, Mahuad y Rafael Correa, y con­cluye que para Lenin Moreno relevar a Correa le va a resultar dificilísimo.

Pero los retos están para ser asumidos, como lo demostró a lo largo de su vida Jaime Acosta Velasco, de cuyo nacimiento se cumplen cien años. A pesar de haberse licenciado en De­recho, su pasión fue la banca y, con el ejemplo de su padre, Alberto Acosta Soberón, ocupó la gerencia del Banco del Pichincha con una pulcri­tud y un rigor ejemplares, tal como nos lo recuer­da Rodrigo Sánchez, uno de sus colaboradores más cercanos. Don Jaime, como se lo llamaba con un respeto que él supo ganarse, ejerció va­rias funciones públicas sin otro interés que el de servir al país, pero fue en el Banco del Pichincha donde dejó su más honda impronta, con una frase que repetía a sus empleados con obstinada insistencia: “La plata ajena es sagrada; nosotros no somos más que administradores”.

Sin embargo, el éxito no siempre tiene un final feliz, quizás por aquello de que la mente humana es inescrutable. En “El pistolero de la cocina al agua”, Santiago Rosero cuenta la vida de Bernard Laiseu, uno de los cocineros más cé­lebres de Francia que parecía tenerlo todo: su restaurante se hizo acreedor a las tres estrellas Michelin, la distinción más prestigiosa del mun­do. Él era un chef famoso que se había conver­tido también en una figura de la televisión y en un próspero hombre de negocios. Sin embargo, ante la posibilidad de que su restaurante pudie­ra perder una estrella, entró en una depresión y terminó pegándose un tiro.

Lo que ocurre a nivel personal pasa tam­bién con los pueblos, con los Gobiernos, con los Estados: un hecho cambia radicalmente el rumbo de los acontecimientos. En su análisis in­ternacional, Jorge Ortiz da cuenta de que, con el telón de fondo del ‘brexit’, otros países euro­peos afrontan este año unas elecciones crucia­les, en que estará en juego una forma de vida con libertad, pluralismo, prensa libre, respeto a los derechos humanos. Las mayores disputas se darán en Francia y Alemania, los dos países más poderosos de la Unión Europea, donde sus de­mocracias liberales sufren el desafío de partidos populistas, ultranacionalistas y xenófobos que, si llegaran a ganar, trastornarían los equilibrios internos, agravarían las tensiones entre religio­nes y, tal vez, demolerían toda la estructura del poder mundial.

Siempre, pues, la incertidumbre ronda como un fantasma. Ojalá que en este número, amigo lector, entre tantas dudas, usted encuen­tre también algunas certezas.

 

 

 

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