CARTA DEL DIRECTOR

PAJARO-FEBRESCORDERO

Edición 437. Octubre 2018.

Ahora se llama Yacu Sacha (Agua del Bosque). Antes era Carlos Pérez Guartambel. Así como cam­bió su nombre, la vida le cambió su rumbo: el niño campesino que soñaba, en medio de su pobreza, con ser albañil, se convirtió en un abogado con cuatro posgrados, pasando por dirigente indígena, chacarero, sastre, carpintero, ganadero, agricultor, leñero y político, tal como Yacu le cuenta a Pablo Cuvi en la entrevista. Estigmatizado, perseguido, apaleado y apresado en el Gobierno de Rafael Co­rrea, su vida familiar también dio un giro: luego de tener dos hijas, enviudó y conoció a Manuela Picq quien, proveniente de otras raíces y de otra cultura, es otra luchadora que sufrió los embates del correís­mo, y con quien está casado. Franco, directo, deja que sus recuerdos fluyan por el río de su memo­ria (al fin y al cabo su vida siempre estuvo ligada al agua), mientras juzga, con valentía y lucidez, sus propios errores, los errores de la izquierda y los del movimiento indígena.

Si Yacu Sacha salió del campo para llegar a la ciudad, Rolf Blomberg salió de Suecia para llegar al campo ecuatoriano, a sus bosques, a sus montañas, a sus selvas y a las islas Galápagos. Según relata Fer­nando Hidalgo en el artículo que dedica a este insig­ne viajero, periodista, escritor, fotógrafo y cineasta, Blomberg deambuló por buena parte del planeta y recaló en nuestra patria donde, en su tercer matri­monio, se casó con Aracely Gilbert, una artista de altísimos quilates. Las revelaciones de sus viajes las plasmó en una veintena de libros, 38 documenta­les y dos largometrajes. Su mirada, siempre atenta, captó esos detalles que para los demás pasaban desapercibidos: todo lo registraba con sus cámaras pero, sobre todo, con su sensibilidad a flor de piel.

Si Rolf Blomberg registró al Ecuador a través de las imágenes y las palabras, el ciclismo ecuatoriano está registrando su hora de gloria ya que, luego del gran desempeño de Richard Carapaz en el Giro de Italia, Jonathan Caicedo se consagró al ganar la últi­ma Vuelta a Colombia. En el perfil que hace Xavier Gómez Muñoz sobre Caicedo, es posible descubrir a ese muchacho de origen campesino que usaba su bicicleta —como muchos carchenses— para realizar sus tareas cotidianas. Poco a poco se fue proyec­tando como un pedalista talentoso, disciplinado y con una voluntad de hierro. Mientras lucha por ser el primero —y lo consigue— su vida sigue: ayuda a sus padres a cargar sacos de verdura en el mercado y sale a pasear con su esposa y su hija. Lo que gana como ciclista le alcanza para sostener una vida tran­quila, pero sin lujos.

Las vidas de Yacu, Rolf y Jonathan contienen unas historias que, reinterpretadas, contextualiza­das, sumadas, bien pueden pasar a ser parte de la nueva historia. Una Nueva historia con una concep­ción diferente, que apareció hace treinta años en quince volúmenes, según recuerda Gonzalo Ortiz en su crónica. La tarea de dotar a la historia de un nuevo enfoque fue colectiva y tuvo una óptica in­novadora: así como se daba importancia a las clases sociales, a los grupos, a los gremios, a las estadísti­cas, también involucraba a la gente en su vida dia­ria, a las movilizaciones populares y a la economía. Una historia, en fin, que plantea preguntas y se aleja de la simple narración de los hechos relevantes del pasado.

Este número, que va a horcajadas entre el pa­sado y el presente, tiene también atisbos del futuro, como usted podrá comprobarlo, amigo lector.
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