Carta del director.

 

Pajarito-2Edición 443 – abril 2019.

Con Daniela Salazar, la joven vicepresidenta de la Corte Constitucional, dialoga Pablo Cuvi en este número. Columnista, abogada especializada en derechos humanos, profesora universitaria, trabajó en el Acnur con los refugiados colombianos, en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y en la Human Rights Watch. En la entrevista, Daniela se reafirma como una mujer de sólidos principios, que siempre los puso al servicio de las causas justas. Su solidez académica no se limitó al campo intelectual, sino que avaló con su presencia la ayuda en sitios tan peligrosos como la frontera norte ayudando a los desplazados; en Cuba realizó una misión encubierta a favor de los disidentes; en Guatemala veló por los pueblos indígenas, y en el país hizo frente al autoritarismo de Correa. Su visión, siempre aguda, sagaz, alcanza también a deconstruir estereotipos y prejuicios de género.

Es que en el Ecuador los prejuicios no han dejado de pesar a lo largo de la historia, como lo demuestra Tali Santos en el artículo en el que hace un repaso de la vida de Medardo Ángel Silva, a los 100 años de su muerte. En efecto, la vida de este jovencísimo poeta, una de las cumbres del Modernismo, transcurrió en medio de los prejuicios de una sociedad que lo excluía y lo estigmatizaba por dos causas fundamentales: su pobreza y el color cobrizo de su piel. Autodidacta, Silva fue abriéndose camino a pulso para que en las revistas literarias aceptaran sus tempranos poemas, en los que ya dejaba traslucir su enorme sensibilidad y la complejidad de su alma atormentada, “que sufre por amor, pero anda en busca de amor”. La muerte fue una de sus obsesiones y a su llamado acudió al cumplir los veintiún años, en una acción que —un siglo más tarde— aún se discute si fue producto del suicidio o del asesinato.

Los prejuicios hicieron también que, pocos años atrás, la sola mención del término marihuana pusiera en alerta a quien lo escuchaba porque —indefectiblemente— estaba asociado con el vicio, la vagancia y las insanas costumbres de una juventud sin norte, insatisfecha y contestataria. Poco a poco, sin embargo, la ciencia ha ido descubriendo en el cannabis propiedades terapéuticas y cada vez una mayor cantidad de enfermos echa mano del aceite que se extrae de esa planta, para paliar sus dolencias, según nos relata Soraya Constante en
su reportaje. Mientras en otros países el consumo de la marihuana está permitido, en el Ecuador las leyes se contradicen entre ellas y los médicos que la prescriben lo hacen con temor e inclusive en medio de amenazas.

Sin cannabis de por medio que alertara sus sentidos, el pintor norteamericano Friederich Church caminaba por los Andes ecuatorianos para reflejar en sus cuadros la exuberancia de la naturaleza, la luz, la atmósfera, según el recorrido que, sobre la vida de este artista, hace Fernando Hidalgo. Profundamente influenciado por Humboldt, Church se preocupó de tener sólidos conocimientos científicos para entender mejor la naturaleza y sus secretos y, como Humboldt, caminó mucho para capturar aquello que se abría ante sus ojos: la flora, la biodiversidad de los trópicos, la ecología andina. Sin pretensiones científicas, su afán fue evidenciar en su obra los valores del Nuevo Mundo. Pese al éxito que alcanzó, “su estrella se fue apagando, al punto de que murió en 1900 como un pintor olvidado”.

Así pues, amigo lector, el tránsito por este número es también múltiple, variado y, por eso mismo, esperamos que les resulte apasionante.

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