CARTA DEL DIRECTOR

PAJARO-FEBRESCORDERO

Edición 433. Junio 2018.

El escritor mexicano Jorge Volpi obtuvo recientemente el Premio Alfaguara con Una novela criminal. En la entrevista que le hace Pablo Cuvi, este parte del recuerdo de la matanza estudiantil ocurrida en 1968 en la plaza de Tlatelolco, año en que nació Volpi quien, por boca de su padre, conoció lo que había ocurrido y eso lo llevó a escribir, años más tarde, El fin de la locura. A pesar de ser autor de varias novelas, cuentos y ensayos, su formación es la de abogado y, a pesar de que confiesa que odió la carrera de Derecho, trabajó tres años como penalista, aunque después botó todo por la borda y estudió Letras, campo en el que obtuvo una maestría en la UNAM y un doctorado en Salamanca. Jorge se dice escéptico, pero confiesa que le queda un mínimo resquicio de optimismo e idealismo.

Coincide con el año de la matanza de Tlatelolco la quinta y última presidencia de quien fuera, por un lapso de cuarenta años, un personaje gravitante en la política ecuatoriana del siglo XX: José María Velasco Ibarra. A esta postrer presencia de Velasco se refiere Gonzalo Ortiz en su artículo que lleva un título cargado de ironía: “A nadie le gusta Velasco, solo al pueblo”. El capítulo final de la era velasquista marca, a su vez, el nacimiento de un Ecuador distinto, en el que el petróleo jugó un rol preponderante para las transformaciones sociales, económicas y políticas. Nació un Estado más fuerte y centralizado, se derrumbó la estructura agraria colonial, se puso fin al bipartidismo y el país empezó a mostrar una nueva fisonomía, cuyos coletazos vivimos en este siglo XXI con sus amargas secuelas de despilfarro y corrupción.

Despilfarro y corrupción que, sin embargo, no son solo un sello ecuatoriano sino de varios otros países que, como Venezuela, expulsa de su suelo a sus nacionales, que buscan otros territorios para sobrevivir. De eso nos habla Jefferson Díaz en su crónica “Donas y hamburguesas”, en el que da razón de cómo la necesidad agudiza el ingenio de los migrantes víctimas del chavismo y sus secuaces. Entre las muchas iniciativas para sobrevivir en Quito, los venezolanos se dedican al expendio de donas (derivación del vocablo inglés doughnut) y hamburguesas. El comercio, claro, no es tan fácil como parece a primera vista y Díaz lo va desentrañando mediante una investigación tan escrupulosa como reveladora.

Como a lo largo de este número vamos revelando los entretelones de un espectáculo que nos mantendrá durante este mes en vilo: el Mundial de Fútbol en Rusia. No solo que Galo Vallejos nos cuenta la fascinante historia del jugador Zlatan Ibrahimovic, el sueco de 37 años considerado uno de los mejores futbolistas del mundo, sino que Vladimir Stoickov escudriña, en veinte párrafos, algunos secretos ocurridos en la historia de los mundiales. Juega jugando, incluimos también información sobre la innovación tecnológica del arbitraje gracias a los videos, las ciudades que serán sedes del mundial, las camisetas con los mejores diseños que lucirán las selecciones y una suerte de diccionario futbolístico, de la A a la Z.

Y hasta aquí llegamos, amigo lector, porque…¡comienza el partido!

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