Curuchupa liberal

Por Mónica Varea  El año que terminó en estos días nos trajo muchos libros y amenas lecturas, entre los ecuatorianos dos removieron mis recuerdos, ambos escritos por Ortiz: Expiación de Juan Ortiz Ga...

No seas (tan) quiteña

Por Ana Cristina Franco Un amigo me dijo alguna vez que nuestra santa Marianita de Jesús representa bien a las quiteñas: dramáticas, sufridoras, mojigatas. No me gusta hablar por terceros, no creo en...

Todo lo que somos

Por María Fernanda Ampuero “Y por amor a la memoria llevo sobre mi cara la cara de mi padre”  Yehuda Amijai (Lo cita Héctor Abad Faciolince en El olvido que seremos)  Hace poco recibí un correo de un...

¡Chugcha madre!

Por Mónica Varea Hace mucho rato que no cuento las anécdotas de mi papá y la verdad es que son interminables. En la sobremesa familiar nunca faltan esas historias, que a veces pienso que son las que ...

Japiverdei tu mi

Por Ana Cristina Franco  Nunca me gustó cumplir años. El ritual del “queique”, el anillo barato en la vela que no escucha los deseos, el tétrico coro de amigos y familiares que reza “Japiverdei tuyu”...

Fortalezas

Por María Fernanda Ampuero Yo tenía quince años, la edad de amar, y me enamoré de ella. ¿De qué otra manera, con qué otra palabra, puedo explicar la devoción que sentía por cada palabra que salía de ...

El Lucho

Por Mónica Varea Lucho Patiño era, sin lugar a dudas, el guapo del pueblo. Era el más simpático y también el más avispado de la jorga de muchachos. Yo me acuerdo perfectamente de él y de sus andanzas...

Ir a la batalla con una sonrisa

Por María Fernanda Ampuero Leo Cómo ser mujer de Caitlin Moran porque todo el mundo está leyendo Cómo ser mujer y quiero saber por qué. En la faja roja que lo rodea, leo que se han vendido más de 500...

Ra-ta-ta-ta-tan

Un funcionario público de inferior jerarquía tiene, en la práctica, mayor poder que un rey. Y el usuario de un servicio que está al otro de la ventanilla es un ser indefenso, desprotegido, inerme. Po...

La venganza

Por Mónica Varea Para gusto y orgullo de mi mamá mi pelo medía una vara, era hermoso, cuidado, castaño y me sentaba en él si no ponía cuidado al hacerlo, era tan bello que el día que me cortaron toda...